viernes, 16 de mayo de 2008

Cassette de Enrique Anderson Imbert

Año 2132, lugar: aula de cibernética, personaje: un niño de 9 años, se llama Blas.

Por el potencial de su genotipo Blas ha sido escogido para la clase Alfa. O sea que, cuando crezca, pasara a integrasr ese medio por ciento de la poblacion mundial que se encarga del progreso. Entre tanto, lo educan con rigor. La educacion, en los primeros grados, de limita al presnte: el metodo de la ciencia y el uso de los aparatos de comunicacion. Despues, en los grados intermedios, sera una educacion para el futuro: que descubra...que invente. La educacion en el conocimiento del pasado todavia no es materia para su clase Alfa.

Esta en penitencia. Su tutor lo ha encerrado para que no se distraiga y termine su deber de una vez.

Blas sigue con la vista una nube que pasa. Qquiza es la misma nube que otro niño, antes que el naciera, siguio con la vista una mañana como esta. Y al seguirla pensaba en un niño que tambien la miro en una epoca anterior, y en tanto la miraba creia recordar que otro niño y en otra vida...y la nube ha desaparecido.

Ganas de estudiar Blas no tiene. Abre su cartera y saca, no el dispositivo calculador, sino un juguete. Es un Casette.

Empieza a ver una aventura de cosmonautas. Cambia y se pone a ver un concierto de musica estocastica. Mientras ve y oye, la imaginacion se le escapa hacia aquellas gentes primitivas del siglo XX, a las que justamente se refirio el tutor en un momento de distraccion: "Pobres!, como se habran aburrido sin este Casette!..."

Blas, en su vertiginoso siglo XXII, tiene a su alcance miles de entretenimientos...el Casette admite los mas remotos sonidos e imagenes: transmite noticias desde satelites que viajan por el sistema solar; remite cuerpos en relieve; permite que el converse, viendose las caras, con un colono de Marte; remite sus preguntas a una maquina computadora (voces, voces, nada mas que voces, pues en el año 2132 el lenguaje es unicamente oral: las informaciones imortantes se difunden mediante fotografias, diagramas, guiños electricos, signos matematicos)

En vez de terminar el deber, Blas juega con el Casette. Es un paralelepipedo de 20 x 12 x 3 que, no obstante su pequeñez, le ofrece un variadisimo repertorio de diversiones. Sí, pero el se aburre. Esas diversiones ya estan programadas. Un gobierno de tecnocratas resuelve que es lo que debe ver y oir. Blas da vuelta el Casette en las manos. Lo enciende...lo apaga. ¡ Ah, podran presentarle cosas para que el piense sobre ellas, pero no obligarlo a que piense asi o asá!

Ahora, por la derecha de la ventana, reaparece la nube. No es nube: es el mismo que anda por el aire. En todo caso, es alguien como el, exactamente como el. De pronto a Blas se le iluminan los ojos.

- No seria posible - se dice - mejorar este casette, hacerlo mas simple, mas comodo, mas personal, mas intimo, mas libre, sobre todo mas libre?

Un casette tambien portatil, pero que no dependa de ninguna energia microelectronica; que funcione sin necesidad de oprimir botones; que se encienda apenas se lo toque con la mirada y se apague en cuanto se le quite la vista de encima; que permita seleccionar cualquier tema y seguir su desarrollo hacia adelante, hacia atras, repitiendo un pasaje agradable o saltandose uno fastidioso...Todo eso sin molestar a nadie, aunque se este rodeado de muchas personas, pues nadie, sino quien use tal Casette, pueda participar de la fiesta. Tan perfecto seria ese Casette que operaria dentro de la mente...proyectaria imagenes y sonidos en una pantalla de nervios. La cabeza se llenaria de seres vivos. Entonces uno percibiria la entonacion de cada voz, la expresion de cada rostro, la descripcion de cada paisaje, la intencion de cada signo...Porque, claro, tambien habria que inventar un codigo de signos. No como esos de la matematica, sino signos que transmitan vocablos: palabras impresas en laminas cosidas a un volumen manual. Se obtendria asi una potentosa colaboracion entre un artista literario que crea formas simbolicas y otro artista solitario que las recrea.

- ¡ Esto si que sera una despampanante novedad ! - exclama - El tutor me va a preguntar: "¿Terminaste tu deber?". " No", le voy a contestar. Y cuando, rabioso por mi desparpajo, se disponga a castigarme otra vez, ¡zaz!, lo dejo con la boca abierta: "¡Señor, mire en cambio el proyectazo que le traigo!"...

( Blas nunca ha oido hablar de su tocayo Blas Pascal, a quien el padre encerro para que no se distrajera con las ciencias y estudiase lenguas. Blas no sabe, que asi como en 1632 aquel otro Blas de nueve años, dibujando con una tiza en la pared, reinvento la Geometria de Euclides, él, en 2132, acaba de reinventar el libro.)


Enrique Anderson Imbert

1 comentario:

ERLE dijo...

Me encanta este cuento!! Siempre se lo doy a mis alumnos.

QUé buen blog!

Saludos